Pancreatitis en perros ¿eso qué es?

MVZ ESP. MCPG Angelina Mata Castrejón

Hospital Veterinario UNAM-Banfield

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El páncreas es una glándula de tamaño pequeño, alargada y en forma de cono que se encuentra en estrecha cercanía con el estómago, vesícula biliar y con la primera porción del intestino; tiene dos funciones principales: la endocrina, que es la encargada de la producción de hormonas como insulina y glucagón; y la función exocrina, responsable de la producción de enzimas digestivas como amilasa y lipasa que ayudan a la digestión de  alimentos ricos en carbohidratos, proteínas y grasas para su posterior absorción en el intestino. En esta ocasión nos enfocaremos a la porción exocrina.

Cuando el páncreas sufre un proceso de activación prematura de las sustancias antes mencionadas provoca la inflamación de este tejido, lo que denominamos pancreatitis.

La pancreatitis es una enfermedad gastrointestinal que cada vez es más frecuente en perros y gatos, puede surgir de forma aguda o crónica, ligera o grave; si no es diagnosticada de manera oportuna y por lo tanto no se recibe el tratamiento adecuado, en casos severos, puede desencadenar la muerte de la mascota. Hay que tomar en consideración que en la fase aguda pueden resolverse las alteraciones; sin embargo, no se descarta que pudiera presentarse de manera repetitiva hasta imitar a la fase crónica.

Los perros y gatos podrían presentar falta de apetito, disminución en la actividad física, debilidad generalizada, vómitos recurrentes, diarreas, dolor abdominal manifestado con postura de encorvamiento o agresividad, deshidratación, incremento o disminución en la temperatura corporal, variación en la frecuencia cardiaca, dificultades respiratorias e incluso cambio en la coloración de la piel y mucosas como las de encías y ojos. Hay que considerar que cada ejemplar expresa de manera diferente los signos antes mencionados. Es de mayor reto la identificación de alteraciones en animales que sufren pancreatitis crónica ya que las alteraciones son más leves pero de manera intermitente.

Para que se manifieste la enfermedad deben conjuntarse causas genéticas y causas medioambientales. Los gatos domésticos presentan con más frecuencia el padecimiento, mientras que en los perros se han identificado con mayor persistencia en razas como el Bóxer, Schnauzer, Border Collie, Cocker Spaniel, Poodle, Dachshund y Terriers.

Adicionalmente se ha visualizado la enfermedad en aquellas mascotas que consumen dietas altas en grasas que predisponen al sobrepeso e incremento en los triglicéridos en sangre, o en quienes recientemente se sometieron a algún procedimiento quirúrgico-anestésico que padezcan enfermedades metabólicas u hormonales como síndrome de Cushing o hipotiroidismo.  También en aquellas mascotas que consuman medicamentos de manera permanente como anticonvulsivos o inmunosupresores, y las que hayan sufrido golpes en el área abdominal o presenten tumoraciones en el páncreas o en regiones cercanas.

El diagnostico está basado en recabar los hallazgos identificados y reportados en casa, las alteraciones observadas a la revisión por el médico veterinario, pruebas de imagen como radiografías y ultrasonidos abdominales, resultados de las pruebas de laboratorio en sangre como hemograma y bioquímica para conocer el estado general de salud y pruebas más específicas como lipasa pancreática. También se deben hacer estudios de histopatología, lo que consiste en colectar una porción pequeña del tejido para su posterior visualización al microscopio, en esta prueba es cuando se podrá identificar con certeza si la pancreatitis es un evento agudo o crónico, ya que en este último se observa el tejido engrosado y no funcional.

Solo el profesional en el tema podrá emitir el diagnóstico porque hay que realizar descarte de otras enfermedades que cursan con afecciones similares como cuerpos extraños, enfermedades hepáticas, intoxicaciones, gastroenteritis por indiscreción alimentaria, entre otras.

El tratamiento se basa en restaurar el equilibrio del organismo evitando o corrigiendo la deshidratación, control de vómito y dolor, así como alimentación especial y otros según los signos presentados.

Se deben hacer revisiones contantes para conocer la respuesta al tratamiento de la mascota y asegurarnos que no se esté cursando con complicaciones secundarias de la pancreatitis, lo también requeriría tratamiento médico.

 

 

 


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